20 de julio de 2016

Unidad IctusLa consejera de Salud del Gobierno de La Rioja, María Martín, ha informado esta mañana de que la Unidad de Ictus del Hospital San Pedro, que entró en funcionamiento hace dos años, "se ha confirmado como un recurso sanitario clave para mejorar el pronóstico de los pacientes afectados por esta enfermedad y reducir sus secuelas", tal y como ha puesto de manifiesto una investigación clínica realizada por la sección de Neurología del citado centro hospitalario.

En el estudio clínico se han comparado dos grupos de 150 pacientes cada uno: los primeros, fueron tratados por ictus agudo en la planta convencional de Neurología (año 2013) y los segundos, en la Unidad de Ictus (2015). Los resultados mostraron que hubo una mejoría en todos los parámetros que se midieron en los pacientes tratados en la Unidad de Ictus, destacando la reducción de la mortalidad en los primeros días tras haber sufrido el accidente cerebrovascular en un 66,7 % y una mejoría significativa en la recuperación para las actividades diarias a los 3 meses.

También se apreció un incremento del número de tratamiento fibrinolíticos aplicados. Por ello, se ha concluido que la implantación de la Unidad de Ictus ha mejorado la calidad de la atención, la celeridad de tratamiento y el pronóstico del paciente con ictus en La Rioja.

La puesta en marcha de la Unidad implicó una adecuación de los sistemas de organización asistencial y de la dotación del hospital. La consejera ha resaltado que "se trata de un dispositivo necesario y fundamental en la atención a este tipo de pacientes, ya que el pronóstico de un paciente con ictus depende en gran medida de la inmediatez con la que sea atendido, aumentando muy significativamente las posibilidades de recuperación del paciente y reduciendo las secuelas del ictus".

María Martín ha mantenido una reunión con el director de Atención Especializada, José Miguel Acitores; y con la jefa de sección de Neurología, María Eugenia Marzo, en la que se ha dado repaso a los indicadores del estudio clínico y se ha puesto de manifiesto la prioridad de esta patología, destacada como una línea estratégica en el III Plan de Salud de La Rioja.

La Unidad de Ictus, ubicada en la planta de Neurología, ha atendido a 837 pacientes desde su puesta en marcha en julio de 2014; en su mayoría riojanos, pero también pacientes de otras comunidades limítrofes. La mayoría de los ingresos (un 92%) han sido de tipo isquémico (obstrucción de vaso sanguíneo). De ellos, 826 pacientes siguieron en el propio hospital el tratamiento indicado, mientras que 11 fueron derivados a otra comunidad para recibir tratamiento endovascular (Navarra). La mayoría de los pacientes atendidos viven en Logroño o en localidades limítrofes (56%); mientras que los procedentes de la Rioja Baja y Alta, representan el 20% y el 19 %, respectivamente. El 5% restante provienen de otras comunidades autónomas.

La Unidad dispone de 4 habitaciones dotadas con un monitor que registra continuamente las constantes vitales -frecuencia cardiaca, presión arterial, temperatura, oxigenación de la sangre-, así como de una cámara de vídeo que enfoca en todo momento al paciente. El monitor y la imagen de vídeo están conectados a una central de observación en otra sala. La unidad también cuenta con un laboratorio de sonología y una sala para educación a pacientes y familias.

En ella ingresan pacientes que presentan un ictus isquémico o hemorrágico (menos de 48 horas de evolución), sin límite de edad. Los pacientes con daño cerebral irreversible o que previamente presentan una enfermedad muy grave o mortal o dependencia severa no tienen indicación de ingreso en dicha unidad y se tratan en la planta de Neurología.

El mejor tratamiento

Las unidades de ictus se consideran el mejor tratamiento del ictus, ya que de ellas se pueden beneficiar casi el 100% de los pacientes que han sufrido un ictus agudo, una enfermedad causada por un trastorno circulatorio cerebral que ocasiona una alteración transitoria o definitiva del funcionamiento de una o varias partes del encéfalo. En función de su naturaleza, se divide en isquemia cerebral y hemorragia cerebral. Sus síntomas más característicos son torpeza o debilidad en las extremidades, desviación de la cara, alteración del habla, alteración del equilibrio y/o disminución del nivel de conciencia.

El ictus constituye la segunda causa de muerte y la primera de dependencia en España y ocasiona más de una cuarta parte de las muertes documentadas a nivel mundial. Es una patología cerebral compleja que precisa de una atención neurológica especializada y precoz para poder optimizar las opciones terapéuticas que existen en la actualidad.