21 de julio de 2017

El Gobierno de La Rioja ha aprobado hoy el Decreto por el que se declaran cuatro nuevas Áreas Naturales Singulares, figura de protección contemplada en la Ley de Conservación de Espacios Naturales de La Rioja, y se aprueban sus normas de protección.

En concreto, se trata de las ‘Zonas húmedas y yasas de La Degollada y El Recuenco’ en Calahorra, la ‘Zona húmeda del Carrizal de Cofín’ en Alfaro, el ‘Carrascal de Villarroya’ en la localidad del mismo nombre, y las ‘Dolinas de Zenzano’, en Lagunilla del Jubera.

En los cuatro casos son áreas naturales que tienen un carácter singular dentro de La Rioja por sus valores botánicos, faunísticos, ecológicos o paisajísticos, o por sus funciones como corredores biológicos, lo que hace necesario asegurar su conservación.

Como en los demás espacios naturales protegidos, la mera declaración implica la obligación de establecer una serie de medidas generales de conservación de carácter preventivo que permitan la protección sus valores naturales. En las Áreas Naturales Singulares estos instrumentos de gestión reciben el nombre de Normas de Protección.

Las Normas de Protección aprobadas junto a la declaración de estos cuatro espacios establecen su estado de conservación actual, identifican y ponen en valor aquellos elementos naturales característicos, y concretan los usos permitidos, autorizables y prohibidos. Junto a esto, se marcan unos objetivos de conservación del espacio, se formulan las directrices de gestión y ordenación de actividades (sociales y económicas, públicas y privadas) y se propone el desarrollo de medidas para su restauración y protección.

Zonas Húmedas y Yasas de La Degollada y el Recuenco

En el caso de La Degollada, el Parlamento de La Rioja aprobó por unanimidad a finales de 2015 instar su declaración como Espacio Natural Protegido. La nueva Área Natural Singular comprende una superficie de 233 hectáreas situadas en el término municipal de Calahorra que incluye las Lagunas de la Degollada y el Recuenco, las yasas de Las Conchas y Bardaje, así como la planicie esteparia de El Plano y el sistema de yasas tributarias de El Caracol, incluyendo los bosques de pino carrasco que circundan estos enclaves.

Situada en las estribaciones del monte de Los Agudos, esta zona húmeda consiste en un sistema de cinco lagunas en serie que se construyeron como compensación por el impacto de las obras de recrecimiento del embalse de El Perdiguero. Su singularidad radica en que se trata de una planicie esteparia surcada por barrancos y cárcavas donde se ha formado un variado ecosistema acuático.

Las zonas húmedas destacan por la existencia de una importante colonia reproductora de ardeidas con martinete común, garcilla bueyera, garceta común, garza real, garza imperial y avetorillo común y también son áreas de interés para otras muchas aves acuáticas durante la migración e invernada. Por otra parte, el sistema de yasas y estepas es singular en La Rioja por su extensión y por la existencia de algunos Hábitats Naturales de Interés Comunitario de interés prioritario sin representación en los espacios de la Red Natura 2000 de La Rioja.

La gestión del Área Natural Singular irá encaminada a tratar de garantizar la gestión pública del espacio, a mejorar los hábitats de interés para las aves acuáticas, mejorar la conservación de las orlas de carrizo para la nidificación de aves acuáticas, favorecer la recuperación de praderas de vegetación subacuáticas en las balsas de La Degollada y el pantano de El Recuenco y propiciar la existencia de prados encharcados estacionales para atraer a otras especies de fauna.

Carrizal de Cofín

El Carrizal de Cofín en Alfaro, comprende una zona húmeda de 8,26 hectáreas de superficie, incluida en el Inventario Español de Zonas Húmedas, y los terrenos circundantes de la yasa de Cofín, caracterizados por la presencia significativa de hábitats halófilos y acuáticos que constituyen una excelente representación a nivel regional de los ecosistemas mediterráneos propios de los barrancos y zonas húmedas estacionales. Alberga además importantes poblaciones de aves acuáticas (aguilucho lagunero, escribano palustre, bigotudo y aves limícolas) tanto nidificantes como estacionales.

Entre las directrices de gestión que plantean las Normas de Protección figura la mejora y consolidación de la zona húmeda del carrizal con los aportes hídricos que se considere necesarios, el mantenimiento y mejora del estado de conservación de los pastizales, juncales y tamarizales, y la conservación de los sistemas halófilos. También se promoverán acciones para la puesta en valor del espacio natural a través del uso público y la interpretación de los valores ambientales del lugar.

El Carrascal de Villarroya

El Carrascal de Villarroya, tiene una superficie de 264,4 hectáreas y se considera un espacio forestal singular por la abundancia de ejemplares trasmochos y centenarios, producto de su uso como dehesa durante años. La estructura del carrascal es la característica de un "rodal viejo cultural" caracterizado por la presencia de grandes ejemplares centenarios resultado de un manejo histórico como dehesa, con aperturas en el dosel de copas, existencia de áreas con regenerado entre los grandes ejemplares, abundancia de madera muerta en pie y en el suelo y abundancia de microhábitats en los troncos de los grandes árboles que favorecen una diversidad de especies de fauna y flora asociadas a las etapas maduras de los carrascales.

La gestión del espacio irá orientada a conservar los árboles trasmochos también se prevé crear un acotado de setas para el aprovechamiento sostenible de este recurso, restaurar la zona de minería del barranco Bubilla o crear un punto de agua para anfibios, entre otras medidas.

Dolinas de Zenzano

Las Dolinas de Zenzano, situadas en el término municipal de Lagunilla del Jubera, son unas de las formaciones más características de relieve kárstico que podemos encontrar en La Rioja. El área de las Dolinas de Zenzano cuenta con una superficie de 22,7 hectáreas que comprende un conjunto de 3 dolinas ubicadas en una ladera caliza con pastos y bosques de quejigo y encina: La Covaza, La Cueva y La Redondilla. Su importancia radica en la singularidad geomorfológica por sus grandes dimensiones y buen estado de conservación.

Con la declaración como Área Natural Singular se va a poner en valor el espacio natural a través del uso público y la interpretación de los valores ambientales y se buscará adquirir un mayor conocimiento sobre los valores geomorfológicos y naturales que albergan las dolinas.