24 de agosto de 2017

Nayade3Imagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoTécnicos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) han supervisado esta mañana con un equipo de buzos especializados una nueva prospección en el río Ebro, en el tramo comprendido entre El Cortijo y Agoncillo, dentro de las actuaciones que se están desarrollando para avanzar en el conocimiento y conservación de Margaritifera auricularia (náyade o almeja de agua dulce).

A principios del mes de agosto, la CHE halló el primer ejemplar vivo de esta especie durante la realización de unos trabajos de ‘Caracterización de las poblaciones de náyades en el curso medio del río Ebro’. Fue un hallazgo relevante al tratarse del ejemplar localizado más al norte de la cuenca, pero también fue una noticia esperanzadora para la conservación de esta especie en La Rioja, donde la última cita de náyade vivo en el Ebro data del año 1933 en Cenicero, por lo que se daba ya por desaparecida.

El ejemplar encontrado, que se calcula tiene entre 50-60 años de edad, se encontró junto con varios individuos de las otras tres náyades autóctonas del río Ebro, dentro de lo que se ha denominado como una población. Según los técnicos de ambas administraciones, las buenas condiciones hídricas y sedimentológicas han podido favorecer el asentamiento de esta población.

Estos trabajos son la base para un estudio sobre su composición, distribución y abundancia y hasta el momento han permitido constatar la supervivencia de Margaritifera auricularia en Aragón, Navarra y, ahora, La Rioja. El estudio, que se está desarrollando durante el estiaje, coincidiendo con caudales bajos que facilitan la búsqueda de ejemplares mediante vadeo o con buzos especializados en zonas de mayor profundidad, está permitiendo descubrir nuevas poblaciones de otras de las principales náyades, también amenazadas, de grandes bivalvos de agua dulce. Su objetivo es conocer al máximo su realidad en el cauce para que la gestión del río tenga en cuenta las necesidades de conservación.

El hallazgo del primer ejemplar vivo conocido certifica que esta especie es todavía viable en el cauce principal del Ebro, a pesar de las amenazas, de seguir considerándose en peligro de extinción y estar catalogada como "especie crítica".

La conservación de esta especie altamente amenazada, junto con las otras especies de náyades fluviales halladas, constituye una responsabilidad compartida con la Confederación Hidrográfica del Ebro y un reto que asume la Comunidad Autónoma de La Rioja, donde algo más de la mitad de los 173 kilómetros del río Ebro están declarados como espacio protegido al estar incluidos en la Red Natura 2000.

A partir del hallazgo de este ejemplar se deberán implementar medidas para la protección de su hábitat, especialmente en los enclaves apropiados que albergan poblaciones significativas de náyades fluviales, así como medidas para recuperación del pez fraile (especie esencial para el éxito reproductor de la náyade) y el control de poblaciones de especies invasoras que ponen en riesgo su conservación, como la almeja asiática y el mejillón cebra, que pueden afectar al estado de conservación de las náyades fluviales.

La especie

Margaritifera auricularia está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero) con la categoría de "en peligro de extinción"; y desde el 24 de julio de 2017 la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente la ha declarado "especie en situación crítica". Cuenta con una Estrategia nacional de conservación y planes de recuperación en otras comunidades.

Sus poblaciones cuentan ya con pocos individuos en la cuenca del Ebro, y se localizan sobre todo en el Canal Imperial de Aragón y en el Canal de Tauste (en Aragón y Navarra), mientras que en el río Ebro los ejemplares son muy escasos y de difícil seguimiento.