28 de julio de 2016

Depuradora Munilla 1El presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, ha visitado hoy la nueva estación de aguas residuales de Munilla que a partir de ahora permitirá al municipio depurar sus aguas de una manera definitiva y sostenible.

Durante la visita, José Ignacio Ceniceros ha destacado "la importancia de la colaboración entre los municipios y el Gobierno de La Rioja en todos los niveles" y ha señalado la gestión del agua como "un ejemplo claro de los beneficios que reporta trabajar conjuntamente a través de instrumentos como el Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja".

Para el presidente del Gobierno de La Rioja, "tener las aguas residuales correctamente depuradas y tratadas es, no sólo un requisito medioambiental, sino un indicador básico de la calidad de vida y de la salud pública de nuestros pueblos y ciudades" por eso el Ejecutivo riojano ha implantado en la comunidad de una red de depuración y saneamiento que depura "el 99% de las aguas residuales de la región a través de 81 instalaciones como ésta de Munilla".

Ubicada a la entrada del municipio, junto a la carretera LR-484, la nueva infraestructura permitirá depurar las aguas residuales de Munilla de manera definitiva y respetuosa con el medio ambiente, ya que se sirve de sustratos naturales y vegetación, y sostenible, ya que no necesita electricidad.

En la construcción de esta nueva estación se han invertido 466.433 euros, cofinanciados al 50% por el Gobierno de La Rioja y el Ministerio de Agricultura a través del Programa de Desarrollo Rural Sostenible.

Durante la visita, José Ignacio Ceniceros ha estado acompañado por el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Íñigo Nagore; el director general de Calidad Ambiental y Agua, José María Infante, y el alcalde de Munilla, Claudio García Lasota.

Ficha técnica

La estación de aguas residuales de Munilla se sitúa en las inmediaciones del arroyo Manzanares y mejora el servicio prestado a este municipio de 116 habitantes censados, que en los meses de verano multiplica su población.

Está formada por una fosa séptica de hormigón armado con un volumen total de 300 m³ divididos en dos cámaras, sobre las que se crea un humedal de flujo subsuperficial de celdas excavadas y rellenas de material granular, que mantiene el nivel del agua por debajo de la grava y en el que se desarrolla vegetación emergente.

Las plantas, espadañas, juncos o carrizos principalmente, facilitan la filtración y la adsorción de los nutrientes del agua residual y permite la transferencia de oxígeno al agua, contribuyendo al tratamiento del agua residual; el agua se incorpora a un pozo bombeada (con dos bombas de 2,0 kw.) hasta la parcela donde está situada la EDAR.