26 de agosto de 2016

El Consejo de Gobierno ha dado luz verde al decreto por el que se aprueba el Plan de Recuperación del águila-azor perdicera, una las especies de nuestra fauna que se encuentra en peligro de extinción. Una de las novedades del nuevo Plan es su vigencia indefinida, con un primer periodo de programación de actuaciones para los próximos seis años, que será revisado a su finalización.

La portavoz del Gobierno de La Rioja, Begoña Martínez Arregui, ha destacado que la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad "son elementos clave para el desarrollo sostenible de La Rioja", un desarrollo que "minimice el impacto de la actividad humana y proteja los ecosistemas regionales".

Al respecto, ha recordado que "uno de los ejes de la política medioambiental del Gobierno regional es la preservación de la diversidad biológica", es decir, "la conservación y protección de las especies". Martínez Arregui ha precisado que "intervenimos además en el terreno, a través de una conservación in situ, en el espacio natural donde se encuentran".

El objetivo del Plan es incrementar la población de su especie y su hábitat potencial hasta alcanzar unos efectivos reproductores acordes con la capacidad del medio, una población flotante capaz de reponer las pérdidas de reproductores y un área de distribución regional que permita una conexión con el resto de la población mediterránea y que garantice su viabilidad genética y demográfica a largo plazo.

El decreto consta de nueve puntos en los que se recoge: el análisis y evaluación de la situación previa; la finalidad y los objetivos del plan; su ámbito de aplicación y periodo crítico; la regulación de actividades; el programa de actuaciones; la aplicación y seguimiento; la evolución estimativa de los costes; la financiación de las actuaciones; y la delimitación geográfica del ámbito de aplicación del plan.

El águila-azor perdicera o águila de Bonelli (Aquila fasciata) presenta más del 70% de sus efectivos en la península ibérica. La población reproductora se distribuye de manera irregular, con sus principales poblaciones en Andalucía y el arco mediterráneo, si bien La Rioja constituye el límite septentrional de su distribución específica en Europa.

Desde mediados del siglo XX la población española ha presentado una fuerte tendencia regresiva, con una disminución cercana al 50% en el norte peninsular, debida a la mortalidad adulta y juvenil por electrocución y colisión, a la persecución humana y al deterioro del hábitat.

Durante las últimas décadas, esta especie ha sufrido un fuerte declive poblacional en La Rioja. A principios de la década de los 80, la población regional alcanzaba las siete parejas reproductoras. En 1998 se mantenían cuatro territorios ocupados con sólo tres parejas. En 2008, y en parte gracias a la aplicación del Plan de Recuperación, se experimentó una mejora, con cuatro parejas reproductoras y dos parejas más territorializadas.

Actualmente se ha producido un retroceso y se mantienen cuatro territorios ocupados con parejas reproductoras y un quinto territorio compartido con Burgos y Álava. La fragilidad de la población riojana es importante pues algunas de las nuevas parejas incorporadas en la última década no han llegado a afincarse definitivamente y no se han reproducido, mientras que otros territorios históricos han quedado vacantes.

Otra de las novedades es que el Plan que ahora entra en vigor no se extiende a toda La Rioja como sus predecesores, sino que concentra los esfuerzos de conservación y las actuaciones previstas en las zonas de interés para la especie, que coinciden en su gran mayoría con espacios protegidos

En el caso de La Rioja, la especie nidifica actualmente en los montes Obarenes, en algunos cortados fluviales del Ebro y en la cuenca baja del río Cidacos. En la Rioja Baja, el valle del Alhama y el entorno de Alfaro se han identificado como áreas de dispersión juvenil de la especie en el valle del Ebro.

En este sentido, y para tratar de minimizar las amenazas que afectan a la especie, el Plan establece una regulación de las actividades que más le pueden afectar como la instalación de tendidos eléctricos, parques eólicos, canteras, infraestructuras viarias etc. estableciendo en determinados casos la necesidad de que sean informadas previamente desde el punto de vista ambiental.

El documento precisa que la citada recuperación llegará cuando, entre otros, se cumpla el requisito de llegar a la ocho o más parejas reproductoras.