El origen de la crisis europea de los exiliados sirios se sitúa en la Guerra Civil Siria, un conflicto bélico que enfrenta a las Fuerzas Armadas Sirias con grupos rebeldes que pretenden derrocar al gobierno de Bashar Al-Asad desde 2011.

Las primaveras árabes habían abierto una oportunidad de democratización en sociedades del norte de África, como la libia, egipcia o la sociedad tunecina.

Influidos por las conquistas sociales y políticas en algunos de estos países, parte de los sirios se alzaron en protestas contra el gobierno. Los manifestantes reclamaban más democracia y nuevas libertades; así como el respeto y la promoción de los derechos humanos en el territorio sirio.

En 2012 se intensificaron de manera creciente los combates, así como la dureza del Ejército en sus ataques a ciudades controladas por los rebeldes.

La llegada de grupos islamistas radicales – en el segundo semestre de 2012- recrudeció aún más el conflicto.

Desde agosto de 2014, la estrategia del conflicto había cambiado. El ejército sirio y los rebeldes acordaron unir fuerzas para expulsar un enemigo en común: El Daesh o Estado Islámico.

La guerra dio un giro con la incorporación de Estados Unidos para expulsar de Siria al califato terrorista que amenaza al mundo árabe.

La clase media de Siria, agotada y aterrada por la larga guerra civil, ha emprendido una huida masiva del país: es lo que se conoce como éxodo sirio.

La sociedad siria es consciente que su país ya no puede sobreponerse y ha optado por escapar hacia otro futuro, con la mirada puesta en las oportunidades que ofrece Europa.